La empresa siderúrgica sueca SSAB ha rechazado la solicitud de la administración local de realizar pruebas de toxicidad en su nueva planta en Luleå. Esta decisión se produce tras el reporte de 34 casos de enfermedades inexplicables entre los trabajadores de la construcción. Según SSAB, las pruebas son demasiado costosas, irrazonables y consumirían mucho tiempo. La administración local había solicitado las pruebas para investigar las posibles causas de los problemas de salud. La negativa de SSAB ha generado controversia y cuestionamientos sobre la seguridad en la obra. El diario Dagens Nyheter reveló la información, generando preocupación sobre la exposición potencial a sustancias peligrosas. La empresa prioriza consideraciones económicas sobre la salud de sus trabajadores, según las críticas.