La selección sudafricana inició su temporada con una victoria contundente frente a los Barbarians en Gqeberha. El encuentro se caracterizó por un despliegue ofensivo arrollador, culminando en un total de 12 tries a favor de los Springboks. A pesar del resultado dominante, el equipo del campeón del mundo tuvo que lidiar con un par de tarjetas amarillas durante el partido. El cuerpo técnico ha identificado algunas áreas específicas que requieren ajustes y limpieza táctica. No obstante, la superioridad física y técnica de Sudáfrica fue evidente durante todo el encuentro. Esta exhibición de poder reafirma la posición de los Springboks como referentes del rugby mundial. El partido cerró con una clara superioridad del equipo local sobre sus adversarios.