Aficionados sudafricanos expresaron su frustración tras la inesperada liberación de boletos adicionales para el primer partido entre los Springboks y los All Blacks. A pesar de que el evento fue anunciado como completamente vendido, se pusieron a disposición nuevas entradas, generando confusión y descontento. Muchos fanáticos se quejan de haber pagado precios inflados en el mercado secundario antes de este anuncio. Esta situación ha levantado interrogantes sobre la estrategia inicial de venta de boletos y la transparencia del proceso. La medida ha sido calificada por algunos como una práctica injusta, aprovechándose de la alta demanda y la pasión de los seguidores del rugby. Se espera que las autoridades investiguen el manejo de la boletería para evitar repeticiones en futuros eventos deportivos. La frustración radica en que se impidió a muchos acceder a boletos a precios razonables inicialmente.