Spotify, tras dos décadas de existencia, ha transformado profundamente la relación de la sociedad con la música. Una investigación de la periodista estadounidense Liz Pelly revela cómo la plataforma sueca opera una compleja dinámica de mercantilización cultural. El análisis de Pelly desentraña los mecanismos internos de Spotify, destacando su enfoque en la recopilación y utilización de datos masivos. La plataforma no es simplemente un servicio de streaming, sino una empresa impulsada por el "big data". Esta estrategia influye en la promoción de artistas y en las tendencias musicales que se ofrecen a los usuarios. La investigación pone de manifiesto las implicaciones de este modelo de negocio para la industria musical y la cultura en general.