Un músico sueco está demandando a su empleador ante el Tribunal Laboral tras generar 2,7 millones de coronas suecas en ingresos a través de canciones publicadas bajo perfiles de artistas falsos en Spotify. El sistema de Spotify, conocido por sus precios bajos y artistas ficticios, fue el vehículo para esta producción musical. A pesar del éxito financiero, el músico no recibió ninguna regalía más allá de su salario habitual. Las ganancias fueron retenidas por la discográfica y la agencia de publicidad para la que trabajaba. La demanda busca que el músico reciba una parte justa de los ingresos generados por su trabajo. El caso pone de relieve las controversias en torno a la remuneración de los artistas y la explotación de las plataformas de streaming. Se espera que el juicio arroje luz sobre las prácticas laborales en la industria musical digital.