Durante el Salón del Automóvil de París, una pareja sospechosa fue descubierta fotografiando vehículos de Škoda y Hyundai de forma inusual. Los individuos se enfocaban en detalles específicos y ángulos extraños, tomando numerosas fotografías. Su comportamiento llamó la atención, ya que excedía el nivel de interés de un visitante típico o incluso de un periodista curioso. Al ser fotografiados ellos mismos, mostraron una actitud hostil, sugiriendo que estaban involucrados en actividades de espionaje industrial. La situación ocurrió en los stands de las marcas coreana y checa, levantando interrogantes sobre sus intenciones y el tipo de información que buscaban obtener. Este incidente resalta la creciente preocupación por la seguridad de la propiedad intelectual en la industria automotriz.

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