La campaña electoral del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) se caracteriza por la notable ausencia de sus líderes en actos públicos. Esta situación no solo refleja un rechazo pasivo por parte de algunos sectores, sino también una crítica abierta y directa expresada por miembros del partido, quienes han enviado cartas de protesta a la sede central del SPD, la Casa Willy-Brandt. Esta inusual estrategia sugiere una falta de confianza o desacuerdo con la dirección del partido. La decisión de mantener a los líderes en un segundo plano plantea interrogantes sobre la cohesión interna y la estrategia de campaña del SPD. La crítica interna podría afectar negativamente la moral y el impulso del partido en las próximas elecciones. Esta dinámica interna es vista como un problema para la imagen del partido a nivel nacional.