La policía española ha empleado gas lacrimógeno y otras medidas de disuasión en la playa de El Trampolín, en Ceuta, para controlar el regreso de migrantes a la zona. Esta acción se produce en un contexto de tensiones migratorias en el enclave norteafricano. Las fuerzas de seguridad buscan impedir que los migrantes accedan al territorio español. No se han reportado heridos de gravedad, aunque la situación sigue siendo tensa. Las autoridades españolas justifican estas medidas como necesarias para garantizar el orden público y controlar los flujos migratorios irregulares. La playa de El Trampolín es un punto frecuente de intentos de entrada irregular a España desde Marruecos. Se espera que se mantenga la vigilancia reforzada en la zona.

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