El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha restado importancia a los recientes casos de corrupción que involucran a figuras públicas. Durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, Sánchez calificó estos casos como un "reguero de noticias judiciales" destinadas a generar confusión entre la ciudadanía. El mandatario acusó a sus opositores de intentar mezclar distintos asuntos para desviar la atención de los logros de su gobierno. Sánchez defendió la independencia judicial y aseguró que se debe permitir a la justicia investigar sin injerencias políticas. La declaración se produjo en el marco de la sesión de control al Gobierno, donde la oposición presionaba por explicaciones sobre las acusaciones de corrupción. La estrategia del gobierno parece ser la de minimizar el impacto de las noticias y desviar el foco hacia otros temas.
