El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido la colaboración con Marruecos en materia migratoria, respondiendo a las críticas de partidos de la oposición como PP y Vox. Estos partidos, junto con sus aliados parlamentarios, incluso incluyendo a Sumar, cuestionan la efectividad y transparencia de dicha colaboración. Marlaska evitó la autocrítica y acusó directamente a PP y Vox de "incitar al odio" en relación con la situación en Ceuta. La postura del ministro se mantiene firme a pesar de las dudas expresadas sobre la gestión de la crisis migratoria y el papel de Marruecos en ella. La controversia se centra en si la colaboración marroquí es realmente beneficiosa y si se está actuando de manera adecuada ante los flujos migratorios. La situación ha generado un debate político intenso en España.