A pesar de los esfuerzos recientes de Vox para mejorar su imagen pública y atraer al voto LGTBIQ+, el partido ha lanzado una ola de ataques contra las celebraciones del Orgullo. Esta reacción se produce en un momento en que Vox intentaba un giro estratégico, similar al de la líder francesa Marine Le Pen, para ampliar su base electoral. Los dirigentes del partido han calificado las acciones reivindicativas del Orgullo como “teatro ridículo” y “de dudoso gusto”, mostrando una clara oposición a las demandas de la comunidad LGTBIQ+. Esta actitud contradice los intentos previos de suavizar su discurso homófobo. La respuesta de Vox indica una dificultad para conciliar su ideología con la búsqueda de nuevos votantes. La estrategia original buscaba capitalizar un presunto descontento dentro de ciertos sectores de la comunidad, pero ahora parece truncada por esta ofensiva verbal.