El presidente del Tribunal Constitucional de España, Cándido Conde-Pumpido, recibió a EL PAÍS en una semana crucial marcada por la sentencia sobre la amnistía de los delitos de malversación relacionados con el ‘procés’. Conde-Pumpido, cuyo mandato está por expirar, aprovechó la ocasión para reflexionar sobre la situación actual de la justicia en España. Negó la existencia de ‘lawfare’ en el país, pero reconoció un problema significativo de judicialización de la política. Subrayó que cuestionar al Tribunal Constitucional es, en esencia, cuestionar la propia democracia. En sus declaraciones, abordó las complejidades del debate público sobre la independencia judicial y su papel en el estado de derecho. Esta sentencia ha generado una intensa discusión sobre los límites de la amnistía y el impacto en la separación de poderes en España.