La selección española, campeona de la Eurocopa y favorita para el Mundial 2026, debutó con un inesperado empate sin goles contra Cabo Verde en Atlanta. El partido, lejos de reflejar el favoritismo previo, dejó una serie de estadísticas sorprendentes. España dominó la posesión del balón con un 72%, pero no logró traducir esa superioridad en ocasiones claras de gol. Cabo Verde, debutante en la competición, demostró una sólida defensa y frustró los ataques españoles. Este resultado representa un revés para las aspiraciones de España en el torneo y un debut histórico para Cabo Verde. El empate plantea interrogantes sobre el rendimiento de la selección española y la necesidad de mejorar su efectividad ofensiva.
