España ha decidido establecer controles sanitarios temporales a los viajeros procedentes de Italia, en puertos y aeropuertos. Esta decisión es una respuesta directa a la negativa de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de levantar las restricciones a los ciudadanos españoles que desean ingresar a Italia. La medida busca proteger la salud pública en España ante la persistencia de restricciones italianas no recíprocas. El gobierno español considera que la postura de Italia es desproporcionada y afecta la libre circulación de personas. Se espera que estos controles permitan monitorear la situación y presionar a Italia para que retire sus limitaciones. La duración de las restricciones españolas está sujeta a la evolución de la respuesta italiana. Este incidente ha generado tensiones diplomáticas entre ambos países.