España alcanzó una cifra récord de más de 22,5 millones de trabajadores ocupados, impulsada por la reciente regularización extraordinaria de inmigrantes. A pesar de este hito, el paro registrado en julio experimentó un ligero incremento. Este aumento se atribuye al mayor acceso de la población extranjera a los servicios de empleo, lo que implica que más personas se registran como demandantes de empleo al tener acceso a estos recursos. No obstante, el nivel de desempleo sigue siendo el más bajo desde 2007, indicando una recuperación general del mercado laboral. La regularización ha permitido la incorporación formal de trabajadores extranjeros, fortaleciendo la economía. Los datos sugieren una dinámica compleja donde el crecimiento del empleo coexiste con un ajuste en las estadísticas de desempleo. El gobierno considera estos resultados positivos, a pesar del ligero revés en las cifras de paro.