La selección española de fútbol debuta en el Mundial enfrentándose a Cabo Verde, un equipo que participa por primera vez en la competición. España llega al torneo con una racha de 30 partidos invictos en tiempo reglamentario, generando expectativas sobre su desempeño. Sin embargo, la selección no logra avanzar más allá de los octavos de final desde su victoria en el Mundial de 2010. Este partido representa una oportunidad para superar esa barrera y demostrar su potencial como favorita. El encuentro se presenta como un contraste entre la experiencia y el historial de España y el entusiasmo de Cabo Verde en su estreno mundialista. La presión recae sobre la campeona de Europa para justificar su condición de favorita y avanzar en el torneo. Los aficionados esperan que esta racha invicta se traduzca en un rendimiento sólido y una larga trayectoria en el Mundial.