SpaceX basa sus planes futuros, incluyendo el lanzamiento de numerosos satélites pesados, en el correcto funcionamiento de su cohete Starship. La empresa estadounidense considera crucial el éxito de esta nave para alcanzar las metas propuestas por Elon Musk en el ámbito espacial. Starship es fundamental para poder enviar cargas de gran envergadura y en cantidades significativas al espacio. El desarrollo y la operatividad de esta mega-fusión son, por lo tanto, elementos clave para la estrategia de SpaceX. Cualquier fallo en el rendimiento de Starship podría poner en riesgo la viabilidad de los planes a largo plazo de la compañía. La capacidad de Starship para cumplir con las expectativas es vista como un factor determinante para el futuro de los proyectos espaciales de SpaceX.