En una aldea de Eslovaquia se ha erigido un monumento en honor al comandante militar soviético Iván Koniev. Este acto ha sido rápidamente recogido por los medios de comunicación prorrusos, que elogian a Bratislava y, al mismo tiempo, critican a la República Checa. La crítica se debe a que la República Checa retiró una estatua de Koniev hace algunos años. Los medios rusos han expresado comentarios despectivos, refiriéndose a la República Checa como un "parásito" dentro de la antigua Checoslovaquia, alegando que esta dinámica persiste hasta el día de hoy. La situación ha generado tensiones geopolíticas y controversia en torno a la memoria histórica y las relaciones entre estos países. El monumento en Eslovaquia sirve como un punto focal de estas disputas.