El crecimiento económico en el Sudeste Asiático muestra una marcada división, impulsada por el auge de la inteligencia artificial y las fluctuaciones en los precios de la energía. Vietnam lidera la expansión, seguida de cerca por Malasia y Singapur. El fuerte desempeño de estos últimos se atribuye a la elevada demanda de semiconductores y otros componentes esenciales para las cadenas de suministro tecnológico globales. Esta demanda robusta ha impulsado significativamente sus economías. Sin embargo, la región en su conjunto enfrenta desafíos debido a la inestabilidad energética. La disparidad en el crecimiento sugiere una creciente divergencia económica entre los países del Sudeste Asiático. La capacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías y mitigar los riesgos energéticos será clave para el futuro económico de la región.