La selección surcoreana de fútbol ha mostrado un distanciamiento notable con los medios de comunicación de su país, limitando sus interacciones a los compromisos oficiales del Mundial. Este gesto se produce tras la difusión de burlas y críticas dirigidas al capitán del equipo, Son Heung-min, por parte de algunos periodistas. Los jugadores habrían decidido evitar entrevistas y declaraciones no programadas como respuesta a esta situación. La medida busca proteger al equipo de distracciones y mantener un ambiente de concentración de cara a los partidos. La federación surcoreana de fútbol aún no ha emitido un comunicado oficial al respecto, pero fuentes cercanas al equipo confirman la existencia de un malestar generalizado. Se espera que esta tensión pueda afectar la cobertura mediática del equipo durante el torneo. La situación plantea interrogantes sobre la relación entre deportistas y prensa en Corea del Sur.
