La selección de fútbol de Corea del Sur logró una victoria por remontada contra la República Checa en su primer partido de la fase de grupos de la Copa Mundial, desatando celebraciones masivas en la plaza Gwanghwamun de Seúl. Miles de aficionados se congregaron para festejar el triunfo, generando escenas de júbilo y entusiasmo. Tras el partido, la afluencia de personas continuó, impulsando significativamente la actividad comercial en la zona. Los negocios locales reportaron un aumento considerable en sus ingresos debido a la gran cantidad de personas que se quedaron a celebrar. Las autoridades se prepararon para gestionar las multitudes y garantizar la seguridad de los asistentes. Esta victoria inicial representa un impulso moral para el equipo surcoreano y un momento de unidad nacional.