La eliminación de Corea del Sur en la Copa del Mundo ha provocado una fuerte reacción a nivel nacional, incluyendo críticas directas del presidente Lee Jae Myung. El mandatario se disculpó públicamente con la ciudadanía por el desempeño del equipo. Lee Myung responsabilizó a personas "incompetentes" por el resultado decepcionante, sin especificar a quiénes se refería. Este gesto inusual por parte de un presidente refleja la gran importancia que el fútbol tiene en el país asiático. La derrota ha generado un debate sobre la gestión del equipo y la necesidad de reformas en el fútbol surcoreano. Se espera que esta crisis impulse cambios significativos en la estructura y dirección del deporte en Corea del Sur. La reacción presidencial subraya la presión que enfrentan los equipos nacionales en competiciones internacionales de alto perfil.
