Una extensa operación policial transnacional culminó con la captura en Estados Unidos del cerebro detrás de múltiples crímenes atroces en Sudamérica. El individuo estaría vinculado a la excavación de cuerpos enterrados vivos en Arica, Chile, y al uso de un bar en Bogotá, Colombia, como centro de desmembramiento. También se le acusa de un asesinato en Lima, Perú, donde la víctima, una mujer transgénero, fue ejecutada a tiros y el crimen fue difundido en redes sociales. Durante años, este líder criminal operó con impunidad en la región. La detención se produjo tras una investigación coordinada entre varios países. Se reveló que, incluso estando encarcelado, el criminal gozaba de privilegios inusuales, como una piscina y un campo de béisbol en la prisión.
