Sudamérica experimenta un giro político hacia la derecha, impulsado por la corrupción, el narcotráfico y la pérdida de confianza en los partidos políticos tradicionales. Este cambio se manifiesta en el auge de candidatos populistas de derecha que emulan las estrategias del expresidente estadounidense Donald Trump. La región enfrenta una creciente insatisfacción popular con las instituciones existentes y una búsqueda de alternativas políticas contundentes. Analistas describen esta tendencia como un "efecto Trump", reflejando un deseo de cambio radical y un rechazo a las élites políticas. La fragilidad económica y la inseguridad ciudadana contribuyen a este clima de descontento. Este fenómeno plantea interrogantes sobre el futuro de la estabilidad democrática y las políticas públicas en la región.