El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, instó a sus ciudadanos a no responsabilizar a los inmigrantes por los desafíos que enfrenta el país, en medio de una reciente ola de protestas y violencia xenófoba. En un discurso conmemorativo del Día de la Juventud, que rememora el levantamiento de Soweto de 1976, Ramaphosa denunció intentos de desestabilizar Sudáfrica aprovechando el descontento popular. El mandatario rechazó la idea de que los sudafricanos sean xenófobos y acusó a ciertos grupos de difundir desinformación para dañar la imagen del país. Sus declaraciones se producen en un contexto de presión para que los inmigrantes indocumentados abandonen Sudáfrica antes del 30 de junio, plazo impulsado por la oposición. Ramaphosa enfatizó que las legítimas preocupaciones de la población no deben ser manipuladas con fines maliciosos. El discurso también reconoció los persistentes problemas sociales, como el desempleo juvenil, la pobreza y la desigualdad, que continúan afectando a Sudáfrica casi cinco décadas después del levantamiento de Soweto.
