Un intento de gravar las bolsas plásticas de un solo uso en Sudáfrica ha fracasado en reducir su consumo. Cada año, los sudafricanos utilizan ocho mil millones de estas bolsas, lo que equivale a más de 100 por persona. A pesar de este alto volumen, menos del 1% se recicla, generando una grave crisis ambiental. La inmensa mayoría termina en vertederos y cursos de agua, afectando la vida marina y descomponiéndose en microplásticos tóxicos. Ante este escenario, se exige una prohibición completa de las bolsas plásticas de un solo uso en el país. La falta de reciclaje efectivo demuestra la necesidad de medidas más drásticas para proteger el medio ambiente. Esta situación subraya la urgencia de abordar la contaminación plástica en Sudáfrica.