La construcción de un muro a lo largo de la carretera N2 en Sudáfrica, justificada por motivos de seguridad, refleja un deterioro previo en la confianza y cohesión social del país. El proyecto se erige como un símbolo de la pérdida de los lazos comunitarios y la responsabilidad compartida que caracterizaban a la sociedad sudafricana. Expertos señalan que esta desconfianza y fragmentación social precedieron a la necesidad de medidas físicas como el muro. La iniciativa, aunque busca mejorar la seguridad vial, subraya problemas estructurales más amplios en la sociedad. La edificación del muro no es la causa, sino una consecuencia visible de una erosión de valores y relaciones sociales. Se debate si la infraestructura aborda las causas fundamentales de la inseguridad o simplemente las encubre. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la cohesión social en Sudáfrica.