La violencia de género en Sudáfrica ha aumentado significativamente, poniendo en evidencia las carencias en la protección de las víctimas. Los refugios seguros, gestionados principalmente por organizaciones no gubernamentales (ONG), se han convertido en un recurso vital para quienes escapan de situaciones de abuso. Sin embargo, estos refugios enfrentan una creciente demanda y recursos limitados, lo que compromete su capacidad para ofrecer asistencia adecuada. La falta de apoyo gubernamental y la coordinación insuficiente entre las instituciones dificultan la efectividad de estos espacios de protección. Expertos señalan la necesidad de una intervención estatal más robusta y un mayor involucramiento comunitario para abordar esta crisis. La situación actual deja a las víctimas en una posición vulnerable, especialmente en momentos en que más necesitan ayuda. Se requiere una respuesta integral para garantizar la seguridad y el bienestar de las mujeres y niñas sudafricanas.