El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, ha prometido una firme respuesta ante el aumento de la violencia xenófoba y los ataques contra inmigrantes en el país. Esta declaración se produce en un contexto de planificación de marchas que podrían exacerbar las tensiones. El gobierno sudafricano se compromete a reprimir cualquier acto de violencia y proteger a los extranjeros residentes. Las autoridades expresan preocupación por el potencial de disturbios y están tomando medidas para mantener el orden público. La promesa de Ramaphosa busca disuadir la xenofobia y garantizar la seguridad de todos los habitantes del país, independientemente de su origen. La situación se monitorea de cerca ante el temor de una escalada de la violencia.