La violencia xenófoba se intensifica en Sudáfrica, provocando el desplazamiento de numerosos extranjeros. En Mossel Bay, dos ciudadanos mozambiqueños fueron asesinados y decenas de viviendas destruidas en ataques dirigidos contra residentes extranjeros. Cientos de personas han quedado sin hogar y barrios enteros han sido devastados. En Durban, decenas de nacionales congoleños se ven obligados a dormir a las afueras de las oficinas de inmigración tras ser expulsados de sus hogares por protestas xenófobas. Las autoridades sudafricanas enfrentan el desafío de contener la violencia y proteger a la población extranjera. La situación refleja una creciente tensión social relacionada con la presencia de inmigrantes en el país. Se investigan los incidentes para determinar la magnitud total de los daños y llevar a los responsables ante la justicia.