La selección sudafricana de fútbol se vio reducida a nueve jugadores durante un partido crucial debido a dos tarjetas rojas. La segunda expulsión fue producto de una revisión del VAR, que determinó una agresión por parte de Themba Zwane contra un oponente. Zwane recibió la tarjeta roja por golpear a un jugador rival. Este incidente se suma a la primera expulsión del equipo, dejando a Sudáfrica en desventaja numérica significativa. La decisión del VAR generó controversia, pero se mantuvo firme en la expulsión. La situación plantea serias dificultades para el rendimiento de Sudáfrica en el resto del encuentro. El partido se vio afectado por esta decisión arbitral.