El gobierno sudafricano ha defendido su reciente endurecimiento de las políticas migratorias ante el aumento de la hostilidad hacia los extranjeros. Desde que el presidente Cyril Ramaphosa anunció medidas para abordar la inmigración ilegal, se han repatriado a 2,745 ciudadanos extranjeros a sus países de origen. Se prevé que esta cifra continúe en aumento. La medida responde a un incremento de protestas anti-inmigrantes en el país. El Comité Interministerial sobre Migración está incrementando las operaciones de control y cumplimiento de las leyes migratorias. Las autoridades justifican las deportaciones como una respuesta a la situación de ilegalidad y a las crecientes tensiones sociales. El gobierno busca equilibrar el control migratorio con la necesidad de mantener la estabilidad en el país.