Sudáfrica ha deportado a 2.745 extranjeros en la última semana, según anunció el domingo el ministro del Interior. Esta acción se produce tras el compromiso del presidente Cyril Ramaphosa de endurecer las políticas contra la inmigración ilegal en el país. Las deportaciones se llevaron a cabo en un período de siete días, marcando un aumento significativo en las expulsiones. El gobierno sudafricano no ha detallado la nacionalidad de los deportados ni las razones específicas de su expulsión. La medida refleja una postura más firme frente a la inmigración irregular. Este incremento en las deportaciones ha generado atención internacional y debate sobre las políticas migratorias sudafricanas. Se espera que las autoridades proporcionen más información en los próximos días.
