Las autoridades sudafricanas han desplegado unidades policiales en varias ciudades y pueblos del país en anticipación a manifestaciones contra la inmigración irregular. La medida responde al temor de que se repitan los incidentes de violencia xenófoba de 2008, que causaron la muerte de 62 personas y graves saqueos. En Johannesburgo, la capital económica, se ha reforzado la presencia policial en el centro de la ciudad, y muchos comerciantes optaron por no abrir sus negocios este martes. Reportes de medios locales indican la presencia de vehículos y recursos del ejército sudafricano. El gobierno busca prevenir disturbios y garantizar la seguridad pública ante las protestas convocadas. La situación genera preocupación por el posible impacto en la estabilidad y la convivencia en el país. Se espera que las fuerzas de seguridad mantengan un despliegue visible durante las manifestaciones.