Karel Popelka, un experimentado ingeniero de sonido en Brno, está dedicando sus esfuerzos a preservar la memoria de su tatarabuelo, Josef Šeda. Šeda fue un fotógrafo que documentó la vida en el frente durante la Primera Guerra Mundial y también construyó teleféricos de suministro. Popelka, con experiencia en la escena musical, ahora se centra en la herencia de su antepasado. Su trabajo implica la investigación y difusión de las fotografías y la historia de Šeda. Se trata de una iniciativa personal para honrar la memoria familiar y compartir un testimonio visual de un período histórico crucial. Popelka combina su pasión por la música con su nueva labor de conservador de la memoria familiar.