Miles de aficionados recibieron con fervor al árbitro somalí Omar Artan a su regreso a casa. Artan se ha convertido en un símbolo de resistencia tras serle denegada la entrada a Estados Unidos para un partido. El árbitro atribuye la prohibición a un acto del destino, manifestando su agradecimiento a la FIFA por el apoyo brindado durante la situación. La FIFA le asignó otros compromisos tras el incidente, permitiéndole continuar con su labor arbitral. Su popularidad ha crecido significativamente en Somalia, donde es ahora considerado un héroe nacional. El caso generó controversia sobre las políticas migratorias estadounidenses y su impacto en el deporte internacional. Artan continuará dirigiendo partidos y representa un ejemplo de superación.