Un niño somalí de siete años, Abdiqadir Salah, resultó gravemente herido por metralla en un ataque aéreo estadounidense en Somalia que causó la muerte de 12 personas. El niño necesita una operación de emergencia que cuesta 750 dólares para evitar la pérdida de movilidad en sus piernas. La familia de Abdiqadir no puede costear el tratamiento médico necesario. Estados Unidos niega que civiles hayan resultado heridos o muertos en el ataque, ocurrido hace seis meses, y se muestra reacio a ofrecer compensación a las víctimas. A pesar de las evidencias, el gobierno estadounidense no reconoce daños colaterales en sus operaciones militares en Somalia. La falta de recursos y la negativa de compensación dejan a Abdiqadir en riesgo de quedar con discapacidad permanente. Organizaciones denuncian la falta de transparencia y responsabilidad en los ataques con drones en Somalia.