Tsutomu Yamaguchi es reconocido como el único superviviente confirmado de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Estaba presente en Hiroshima el día 6 del mes y, increíblemente, se encontraba en Nagasaki cuando la segunda bomba fue lanzada el día 9. Su experiencia, marcada por el horror y la devastación, lo impulsó a convertirse en un ferviente activista por el desarme nuclear. Después de la guerra, Yamaguchi dedicó su vida a relatar los efectos catastróficos de las armas nucleares. Llevó su testimonio al escenario internacional, incluyendo una presentación ante las Naciones Unidas. Su vida es un poderoso recordatorio de las consecuencias de la guerra y la importancia de la paz.