La madre de Gur Kehati, un soldado fallecido en Líbano, declaró a Haaretz que le dijo al jefe del ejército israelí que "el país nos ha abandonado" antes de que su familia se mudara a Creta. La familia está furiosa por la respuesta del ejército israelí al incidente que causó la muerte de su hijo y por la falta de consecuencias para los responsables. Decidieron dejar Israel tras sentirse desamparados y sin consuelo en el país. La familia Kehati expresa una profunda desconfianza en las autoridades militares y su capacidad para asumir la responsabilidad. Su partida a Creta simboliza una pérdida de fe en el sistema y en la justicia. Este caso ha generado debate en Israel sobre la rendición de cuentas dentro del ejército y el apoyo a las familias de soldados caídos. La decisión de la familia Kehati destaca un sentimiento de abandono y desesperación.