El artículo analiza cómo los golpes de estado en África ya no requieren la presencia de militares, sino que se ejecutan a través de la manipulación en redes sociales. Se compara esta nueva forma de asalto a la democracia con la figura de Ananse, el tramposo, quien no teje redes para capturar moscas, sino para adquirir historias y, consecuentemente, controlar la narrativa global. La desinformación y la manipulación de la información se han convertido en herramientas poderosas para influir en la opinión pública y desestabilizar gobiernos. Esta estrategia socava las bases de la democracia africana al controlar lo que el mundo cree. El autor sugiere que el control de la narrativa es ahora el objetivo principal de quienes buscan el poder en el continente. El artículo advierte sobre la necesidad de abordar esta nueva amenaza a la estabilidad política y a la libertad de expresión en África.

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