La selección australiana de fútbol, conocida como los Socceroos, sufrió una derrota por 2-0 frente a Estados Unidos el sábado por la mañana. El partido resultó ser una decepción para los aficionados que se congregaron en Sídney, muchos de los cuales se levantaron temprano para seguir el encuentro. La derrota interrumpe las esperanzas de un buen desempeño del equipo australiano. Los aficionados expresaron su frustración por el resultado, calificándolo de "decepcionante". El partido se jugó a una hora inusual para los espectadores australianos, requiriendo que muchos se despertaran a las 4 de la mañana. La derrota representa un revés para el equipo en su camino hacia futuros torneos.