Kari, un hombre sin hogar y con problemas de salud crónicos, describe condiciones de vida terribles en un albergue de emergencia en Finlandia. La instalación, a la que fue derivado, está plagada de drogas, agujas usadas y desechos biológicos. A pesar de no consumir sustancias adictivas, Kari fue colocado en un ambiente peligroso y hostil. Él critica la falta de consideración hacia su situación vulnerable y su enfermedad. Su identidad ha sido protegida, pero el periódico Iltalehti la conoce. El caso pone de relieve las deficiencias en el sistema de apoyo para personas sin hogar en Finlandia.