Una notable formación natural, una cara sonriente creada por árboles, aparece cada otoño en un bosque de Oregón, Estados Unidos. Esta peculiar imagen se forma gracias a la disposición de los árboles: los alerces delinean el cuerpo del rostro, mientras que los abetos construyen los ojos y la boca. La cara será visible durante años, deleitando a quienes visiten el bosque. Este fenómeno natural es un atractivo turístico único en la región. La composición de árboles crea una ilusión óptica sorprendente y llamativa. Se espera que la cara sonriente continúe apareciendo cada otoño, convirtiéndose en un símbolo del bosque de Oregón.