Smažil admitió a las autoridades que, tras el tiroteo, inicialmente declaró que Mihaela se había disparado a sí misma. Esta declaración inicial, según Smažil, fue un intento de protegerse a sí mismo. El acusado afirma que una sentencia de 20 años de prisión no representa un castigo para él. Para Smažil, el verdadero castigo es la propia situación o evento que se desarrolló. Esta admisión plantea interrogantes sobre la veracidad de sus primeras declaraciones a la policía. La declaración de Smažil sugiere un intento de manipular la narrativa del incidente. La investigación se centra ahora en determinar la exactitud de esta nueva versión de los hechos.