Christine Emba analiza para el New York Times la actual crisis de fertilidad global. Según la autora, este fenómeno representa fundamentalmente una crisis de conexión humana. El uso intensivo de los teléfonos inteligentes habría agravado este distanciamiento social. La tecnología actuaría como una barrera que dificulta la formación de vínculos afectivos profundos. Este escenario impactaría directamente en la decisión de las personas de tener hijos. El artículo sugiere que la hiperconectividad digital paradójicamente aísla a los individuos. En conclusión, se plantea una relación directa entre la dependencia tecnológica y el declive demográfico.