Los propietarios están instalando cada vez más medidores de calor inalámbricos para registrar el consumo de energía en las viviendas. Generalmente, los inquilinos deben asumir los costes de estos dispositivos. Sin embargo, existen excepciones a esta regla general. Los inquilinos pueden oponerse a la instalación si no están de acuerdo con los términos o si existen preocupaciones sobre la privacidad de los datos. Es importante revisar cuidadosamente el contrato de alquiler y las regulaciones locales para determinar los derechos y obligaciones en este caso. La oposición debe realizarse de forma documentada para evitar futuros conflictos con el propietario.
