La ciudad de Taranto ha revertido su decisión de implementar contenedores de basura inteligentes, considerándolos un fracaso tras cuatro años y una inversión de dos millones de euros. Los ciudadanos se quejaron de su incomodidad, y la administración local concluyó que no cumplieron con las expectativas. La medida implica el reemplazo gradual de estos contenedores por modelos tradicionales. En contraste, la ciudad de Bari ha comenzado a probar los contenedores inteligentes en el barrio de Madonnella. Esta iniciativa representa un enfoque diferente a la gestión de residuos en comparación con la experiencia de Taranto. La efectividad de la implementación en Bari aún está por verse.