El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso advirtió a Eslovaquia en julio que unirse a la comisión para compensar a Ucrania por los daños de la agresión rusa sería visto como un acto "no amistoso". La advertencia, expresada en una carta escrita en alfabeto cirílico, precede la decisión del gobierno de Robert Fico de no aprobar la participación del país en la comisión. Un documento al que tuvo acceso el periódico Denník revela esta secuencia de eventos. Esta negativa se produce semanas después de la advertencia rusa, sugiriendo una posible conexión entre ambas acciones. La decisión del gobierno eslovaquo plantea interrogantes sobre su postura con respecto a la agresión rusa y su compromiso con el apoyo a Ucrania. El incidente destaca la presión ejercida por Rusia sobre países vecinos para influir en sus políticas. Se espera que esta situación genere debate político interno en Eslovaquia.