Eslovaquia enfrenta una ola de calor sin precedentes, registrando una temperatura máxima histórica de 41°C. Esta situación extrema está generando interrupciones significativas en el sistema de transporte del país, afectando diversos servicios. Además, la atención médica se encuentra bajo presión debido al aumento de casos relacionados con el calor. Se anticipa que la ola de calor disminuirá pronto, pero se prevé una baja participación en el referéndum del sábado. Paralelamente, se destaca el papel silencioso de ciertos animales en la transformación del paisaje eslovaco. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones para protegerse del calor extremo.
