La coalición de gobierno en Eslovaquia enfrenta crecientes presiones tanto de empresarios como de los mercados financieros, incluyendo advertencias de Moody’s sobre la necesidad de medidas de austeridad adicionales. A pesar de ello, el gobierno asegura que no planea recortar beneficios sociales, en un contexto preelectoral a un año de las elecciones. La ministra Saková evitó recientemente descartar la posibilidad de un nuevo aumento de impuestos. El partido Hlas, miembro de la coalición, ha insinuado que se podría preparar un cuarto paquete de consolidación fiscal. Esta situación genera incertidumbre sobre la futura política económica del país y sus posibles implicaciones para ciudadanos y empresas. La evasiva de la ministra Saková alimenta las especulaciones sobre nuevas medidas fiscales.